La Muela - Alarilla. Un yacimiento de la Edad de Bronce en el valle medio del Río Henares. II
 
En la ampliación de la cata Sur el material aparece "in situ" a unos 25 cms. A la misma profundidad que en la cata se delimitaron la presencia de varias manchas de tendencia circular, dos de ellas se corresponderán con las aparecidas en la cata. Estas manchas son conocidas en la bibliografía por "fondos de cabaña", silos, basureros... Los "fondos" se excavaron como estructuras independientes por niveles artificiales de 10 cms, dos mitades (mitad y testigo). Las dimensiones siempre que se pudo, se hicieron siguiendo el sentido N.E.-S.O. En la zona correspondiente al testigo se sacaron muestras para análisis palinológicos.
 
Se describieron de forma simplificada los que parecieron más interesantes.
 
 
Fondo nro. 1. Empezón a aparecer en la cata Sur entre los 55-60 cms. de profundidad. Para su excavación hubo que hacer una ampliación de 2x1 m. en el testigo N-E. Su diámetro de boca algo irregular dio 1,20 cm. aproximadamente y su profundidad fue de unos 40 cms.
 
El sedimento se caracteriza por su fina textura cenicienta y su color oscuro. Sobre la base y en la parte central del mismo aparecen tres grandes piedras apoyadas unas sobre otras.
 
Este "fondo" se excavó hasta llegar a la roca. Su base es plana y sus bordes curvos cerrándose ligeramente hacia la boca.
 
 
Fondo nro. 2. Se localización más hacia el centro de la cuadrícula, algo desplazado al Este. Aproximadamente a los 44 cms. pudo ser delimitado y excavado. La planta circular de 1,25cms. y de sección cóncava abierta hacia la boca, siendo su profundidad mínima de 31 cms.En la zona sur del mismo y desde sus niveles más  superiores se documentó la presencia de adobes irregulares a los no se les atribuye una clara funcionalidad, aunque tal vez debieron cumplir alguna función relacionada con el fuego, como los "morrillos" fuera de un hogar ya que su sedimento bastante ceniciento y negruzco y algunos restos de fauna quemada podrían indicarlo así.
 
Entre los "fondos restantes el que más interés presentarón fue el número séis. Este estaba localizado hacia la zona central del testigo N.O, pero dentro de la cuadríula J-1. Hacia los 74 cms. de profundidad despunta la base de un cacharro que conserva improntas de cesterñia, entorno a ? aparecieron otros cinco más, cada uno con diferentes formas y dimensiones, tres de os cuales tenían algún tipo de decoración y cuatro aparecieron invertidos, sólo dos piezas más pequeñas aparecieron una de pies y otra inclinada.
 
En la primera campaña y con intención de valorar el yacimiento en su extensión, potencia y posible presencia de elementos constructivos, decidiendo realizar cuatro catas de 4x1m, una en cada vértice del área cuadriculada. Las dos catas (Oeste y Norte) situadas más hacia el borde del cerro dieron materiales revueltos de diferentes cronologías.
 
En general en toda la cuadrícula J1 a partir de los 55-60 cms. el sedimento cambia de coloración haciédose más rojizo y arcilloso incorporándosele a los 75 cms. gran cantidad de piedras de pequeño y mediano tama? que constituyen el último nivel antes de llegar a la roca madre. En estos niveles rojos es frecuente la presencia de fragmentos con decoración campaniforme.
La comparación estratigráfica entre los distintos sectores de la excavación es dificultosa por el momento debido a dos causas principales. La primera es que el material está todavía en estudio, por lo que se ha podido recomponer con precisión la estatigrafía natural por faltar parte del material  por ensamblar. La segunda es que faltan las dotaciones, estudios pormenorizados de fauna, polen y mineralográficos de los sedimentos.
En general, y siempre con grandes reservas, por los motivos anteriormente argumentados, se puede hablar de la existencia de tres niveles naturales dentro del yacimiento. El nivel de superficie, de aproximadamente veinte centímetros, con materiales revueltos de diferentes cronologías, pero siendo los más abundantes los de la Edad de Bronce, seguidos de los de la Edad de Hierro y con algunos, pero muy escasos romanos y mediavales.
 
 
A partir de este nivel y hasta una profundidad aproximada de unos cincuenta centímetros se generaliza un novel gris-parduzco con sedimento compacto. A este aparecen asociadas cerámicas características de la fase Cogotas I y en las cuadráculas A1 y 1A  "conviven" con otras decoradas de grafito y pintura. Los "fondos de caba?", al menos gran parte de ellos, están excavados desde este nivel y llegando en varios casos hasta la roca de base. Un tercer nivel se generaliza a partir de estos cincuenta centímetros. La coloración es anaranjada y su textura arcillosa, en general muy compacta. En una se ha detectado un subnivel formado por este mismo sedimento pero con gran cantidad de piedras de pequeñas y mediante tamaños que llegan hasta la roca de la base a unos noventa centímetros de profundidad. En este nivel es frecuente la aparición de especies cerámicas de la cultura campaniforme.
 
Los materiales
 

Los materiales que deben ser divididos en varios grupos:

La cerámica manufacturada a mano y con la decoración grafitada y pintada se caracteriza por aparecer en piezas de forma simple (cuencos carenados, cuencos rectos o abiertos) de pequeño tamaño. Las decoraciones suelen ser de bandas o motivos geométricos pero difcilmente identificables debido a lo degradas que suelen estar estas decoraciones.
Las cerámicas con decoraciones típicas del horizonte Cogotas I suelen presentar motivos y disposición de los mismos muy similares a los del resto de los yacimientos donde esta cultura tiene desarrollo o influencia.
En general, la decoración con ténica de boquique presenta curvas, rectas, reticulados o sirve de ténica auxiliar cuando aparece con la excavación.
La excisión presenta temas de reticulado: triángulos y bandas. La incisión, se desarrolla en temas zig-zags, reticulado, curvas, espiguillas, rectas...
 
 

La impresión junto con la incisión son las tévnicas que más representación tienen en el yacimiento. Sus motivos suelen ser similares en dos técnicas. El relieve también está presente en Alarilla, aunque en menor proporción que los ténicas anteriores mamelones, simples o en serie; orejetas en la boca de los recipientes suelen ser los más frecuentes, ya que los cordones apenas aparecen.

En general, las formas de esta cerámicas, siempre facturadas a mano, son los cuencos más o menos abiertos; lo platos de carena alta; las forma bitroncéntricas y algunas vasijas globulares de mediano y gran tamaño.

 
Por lo que respecta a la certifica campanifome no son demasiados los fragmentos recuperados en la excavación, aunque en general se trata de cuencos abiertos de pequeño tamaño con decoraciones características del campaniforme inciso tipo Ciempozuelos.
La industria tallada de "La Muela" se caracteriza por la presencia aunque no demasiado número de "dientes de hoz" en la excavación, pero muy abundante en superficie donde se ha recuperado más de un centenar. También aparecen lascas y núcleos. Casi toda esta industria es en silex aunque también da algo de cuarcita y cristal de roca.
La industria  pulimentada tiene escasa representación en la excavación. En la cuadrícula 1A apareció un hacha pulimentanda, bastante mal manufacturada, en sillimanita de 8 cms. de logitud aproximadamente. En superficie se ha recuperado restes de hacha, fragmentos de pulsera de sección triángular y semicircular, buen número de pequeños cantos con una lado desgastado por pulimento y que posiblemente se trate de alisadores para las superficies de las cerámiicas. Los molinos de mano también aparecen.
 
La industía aérea es relativamente escasa ya que únicamente se cuenta con tres perfiles: un punzón de unos 14 cms. de largo fabricado a partir de un hueso largo de ovic?rido y otros dos manufacturados a partir de largas de hueso. estos últimos aprecian colocados aprovechando dos endiduras que tenían otro hueso largo, previamente seccionado logitudinalmente y que posiblemente sirvía de funda o estuche para protegerlo ya que estos punzones son finos y por los tanto frágiles. Los objetos metálicos son aceptablemente abundantes en la excavación, destacando sobre el conjunto de los restos dos punzones o fragmentos de los mismos en general de bronce; un cuchillo de hoja curva de hierro aparecido a 26 cms. de profundidad en la cuadrícula A1; un fragmento de punta de fula de bronce muy mal conservada y en la que casi no se puede apreciar su forma. En superficie los hallazgos son más abundantes destacando algunas monedas ibéicas, romanas y un fragmento de pulsera de bronce de sección triangular y decoración geométrica con paralelos muy claros en las culturas centroeropeas de los campos de títulos. El estudio metalográfico de todos estos materiales se lleva a cabo en el Instituto de Restauración y Conservación de Obras de Arte.
 
La fauna de "La Muela" se caracteriza por la presencia de ovicíridos (50,4%); bóvidos (23,6%), suidos (11,3%), conejo (3%), caballo (1%) y ¿ciervo? (1%), también aparecen falanges de oso. A lo largo de las campañas de excavaciones realizadas en este yacimiento se ha podido comprobar que se trata de un asentamiento de particular importancia para una correcta interpretación de la Edad de Bronce en la Meseta y más concretamente en su fase final "Cogotas II", en sus diferentes fases. Sobre todo, ya no solo por la existencia de estratigrafía, sino por las excelentes condiciones de conservación del mismo.
 

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